Cómo funciona el “skimming”, la nueva estafa en cajeros

Hace unos días atras dos ciudadanos extranjeros (un búlgaro y un brasileño) fueron imputados por fiscales de la Unidad de Cibercrimen por haber robado información de tarjetas de débito mediante un dispositivo que les permitió clonar los plásticos y con ellos haber vaciado distintas cuentas bancarias.

Esta modalidad se la conoce con el nombre de “skimming” y ha ido evolucionando con el correr del tiempo.

En la audiencia imputativa Leandro Lopes Carvalho, el Fiscal Matías Ocariz lo acusó de 13 casos consumados en los que estafó a cuatro clientes en 90 mil pesos en tres semanas. El Fiscal Ocariz indicó, según un informe suministrado por la empresa Prisma (encargada de administrar la Red Banelco) que al 27 de julio había en Rosario 260 tarjetas clonadas y 1.260 operaciones de fraude investigadas. Fuentes judiciales estimaron que el desfalco con esta modalidad supera los 4,5 millones de pesos en el año.

El sábado pasado Martin Assenov, un búlgaro de 26 años, fue atrapado in fraganti tras colocar un “skimmer” en un cajero de San Lorenzo 1328. Los empleados de seguridad del banco alertaron a la policía y el extranjero quedó detenido en la seccional 2ª. Tras ser detenido, agentes de la Policía de Investigaciones (PDI) allanaron un domicilio de Santa Fe al 1600 donde el acusado se alojaba temporariamente y hallaron numerosas tarjetas usadas para la duplicación de datos y una notebook que será peritada. Imputado por el fiscal Ocariz, el juez Hernán Postma le dictó prisión preventiva por un delito en grado de tentativa.

Para realizar la estafa se coloca un “skimmer” (pequeño dispositivo que lee la banda magnética de las tarjetas de crédito o débito y que es de compra en cualquier sitio de Internet) en la boquilla donde se inserta el plástico. Y una microcámara de video (que puede ser la de un pequeño celular) que se camufla en las paredes del cajero y cuyo lente apunta sobre el teclado para grabar el momento en el que el desprevenido cliente introduce el PIN.

Las cámaras pueden estar colocadas también en el difusor de luz o el altavoz, pero siempre en dirección al teclado. Luego esos datos son bajados a una computadora y con una máquina codificadora generan bandas magnéticas mellizas en tarjetas vírgenes con las que realizan operación en cajeros, compras en negocios o en Internet.

Los delincuentes informáticos buscan cajeros con mucho tráfico de clientes y dejan los dispositivos colocados no más de una hora. Con cada una de estas acciones captan los datos de unos 50 usuarios. La ventaja fundamental que tiene el “skimming” es que la víctima no se da cuenta de la estafa en el momento en que se produce. Sólo se desayuna del mal momento cuando consulta sus últimos movimientos, intenta realizar una extracción o un pago.

Fuente: La Capital

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